Le chat botte
Ilustración de Gustave Dore "Le chat botte"
L. M. - Barcelona - 10/03/2007
La primera ópera de Xavier Montsalvatge (1912-2002), El gato con botas, con un libreto en castellano de Néstor Luján basado en el cuento homónimo de Charles Perrault, sube hoy (10.45 y 12.45 horas) y mañana (10.45) al escenario del Liceo donde fue estrenada el 10 de enero de 1948. La obra, una joya musical de la lírica española largo tiempo olvidada, ha unido al Liceo, el Teatro Real de Madrid y las asociaciones asturiana y bilbaína de amigos de la ópera para crear una producción destinada a público familiar, que cuenta con un colorido vestuario y escenografía de Ágata Ruiz de la Prada y dirección escénicamente de Emilio Sagi y musical de Josep Vicent.
Estructurada en cinco actos y con una duración de una hora, El gato con botas sigue el cuento clásico de Perrault, aunque no es una ópera pensada originalmente para niños. La música, con claras influencia de Falla, Stravinski y Ravel, incluye números de baile. En su presentación en el Liceo, la mezzosoprano Marisa Martins interpretará al gato, acompañada en el reparto por la soprano María Luz Martínez (la princesa), el tenor Antoni Comas (el molinero), el barítono Enric Martínez Castignani (el rey) y el bajo Miguel Ángel Zapater (el ogro).
El gato con botas
Argumento
Cuadro primero
Un pobre molinero se lamenta de que sólo le haya tocado por herencia un gato. Éste le consuela diciéndole que, si le respeta la vida y le proporciona unas botas, una espada de hueso y un sombrero de hidalgo, conseguirá para él una fortuna, un reino y la mano de una graciosa princesa. El molinero accede a complacer los deseos de la pequeña bestia, que ha logrado consolarle en sus desdichas.
Cuadro segundo
El molinero acude a una cita con el gato, provisto del sombrero de hidalgo, la espada y las botas. El gato canta a lo lejos una alegre canción pidiendo su nueva indumentaria, y el molinero se la entrega. No tarda en aparecer tocado con chambergo y altas botas. El molinero asiste extrañado a la primera parte de sus hazañas, que consiste en la caza de unos conejos que mete en su zurrón.
Cuadro tercero
En el palacio del rey, pobre y sordo, al que rodea una graciosa princesa y una extraña corte. Llega el gato, al que el rey confunde con un ejército enemigo, y le ofrece los conejos como presente de un imaginario marqués de Carabás, del que dice ser el criado. El rey acepta tan delicado obsequio, mientras el gato dice a la princesa que para ella trae un mensaje en el que su amo le declara su encendido amor. La princesa queda subyugada por el calor de la misiva y por la gentileza con que se expresa el gato, y le ruega que transmita a su amo la emoción que le han causado sus palabras.
Cuadro cuarto
De nuevo en el bosque, el gato pide al molinero que se meta en el río. Muy poco convencido, el molinero acepta al fin, y cuando se sumerge en el agua, el gato da grandes voces de socorro que son oídas por el rey y toda su corte, de caza por aquellos lugares. Al saber, por indicación del gato, que quien se ahoga es el marqués de Carabás, el rey da orden de salvarlo y pide a su chambelán que le ofrezca sus ropas. Tras ser rescatado, el molinero recibe el respeto de toda la corte como marqués de Carabás. El gato, ante el estupor del molinero, dice a toda la comitiva que visiten al marqués en su castillo.
Cuadro quinto
En el palacio encantado del ogro. Este monstruo de tres ojos y cinco pies está perplejo por la osadía del gato, que ha logrado introducirse en sus dominios, y se dispone a comerse a la pequeña bestia cuando ésta tienta su orgullo pidiéndole antes unas demostraciones de su poder. Ante la insistencia del gato, el ogro accede a convertirse en león, luego en pájaro y, por último, en ratón; aprovechando el gato para matarlo de un zarpazo. La muerte del ogro coincide con la llegada de la comitiva real y del molinero convertido, por la astucia del gato, en marqués de Carabás y dueño del castillo del ogro. El rey, maravillado por tanto prodigio, le ofrece al molinero la mano de la princesa. La boda se celebra de inmediato con alegres bailes. El gato comunica al público que su misión ha terminado y que sólo le resta tumbarse a dormir en el trono que ha ganado para su amo, el marqués de Carabás.
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